« España acabará siendo un Estado federal, pero no sé cuándo »

El equipo de Círculo Polar, se ha puesto en contacto esta semana con Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla y asiduo comentarista político. El jurista escribió recientemente un artículo en El País llamado ¿Un momento Constituyente? en el que nos hemos basado para realizar esta entrevista. La situación política española está dando mucho que hablar, y Pérez Royo nos da su punto de vista al respecto.

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                       Realizado por Teresa Galán y Cristina Legros

¿Por qué Rajoy está perdiendo credibilidad como Presidente del Gobierno?

Porque lo indican así todos los estudios de opinión, que se llevan haciendo desde antes de que llegara a ser Presidente. Rajoy ha sido uno de los candidatos con una valoración más baja, de acuerdo con los barómetros del CIS, antes de la investidura como Presidente del Gobierno, y después de ésta ha ido perdiendo credibilidad a marcha forzada, él y todo el Gobierno, hasta llegar a una situación insólita.

¿Las medidas regeneracionistas no modifican esta percepción de falta de credibilidad?

De momento no lo sabemos, tenemos que esperar a las próximas oleadas que vengan de los estudios de opinión, cómo se reflejan estas propuestas que se han hecho en el reciente debate y ver si han surtido el efecto que el Gobierno piensa que deberían  surtir. Pero de momento no lo sabemos y no parece, por la tendencia que se ha manifestado y teniendo en cuenta la falta de credibilidad desde la que se hacen estas propuestas, que realmente estas medidas vayan a cambiar el Estado.

¿Cuál es la tensión entre legalidad y legitimidad?

El Presidente del Gobierno tiene un mandato, no cabe duda que juega con la legalidad a su favor. Ahora, ¿los ciudadanos se reconocen en el Gobierno actual? No, por lo que es legal pero no tiene la legitimidad de los ciudadanos, porque no se ven representados en él, no lo consideran como su Gobierno.

¿Qué es un momento constituyente?

El momento en el cual la Constitución en vigor deja de ser operativa y en consecuencia tiene que ser derogada, modificada o sustituida por otra.

¿Cómo se puede hacer una reforma constitucional?

Las constituciones deben ser reformadas, la reforma es una expresión del poder constituyente del Estado, un poder que está regulado en la propia Constitución. Por ello, cuando se habla de poder constituyente, se habla de un poder constituyente constituido, en la medida en que afecta al pacto aprobado en la Constitución el pacto constituyente originario; y constituido, porque está prevista esa reforma en el propio texto constitucional. Por tanto, la reforma siempre comporta un ejercicio del poder constituyente constituido. Pero cuando no se hace uso de la reforma y cuando el sistema político se descompone y no es posible reformarlo por las razones que sea, acaba emergiendo un poder constituyente originario que lo que hace es no reformar la Constitución sino cambiarla y sustituirla por otra, lo que se ha hecho en España de siempre, nunca reformas constitucionales, sino sustitución. Y por lo tanto, manifestaciones y ejercicios del poder constituyente originario, y no del poder constituyente constituido o de reforma de la Constitución. Y eso es lo que puede que ocurra en España, en el caso de que no se reforme, puede que nos encontremos con un deterioro tal que tengamos que cambiar la Constitución por otra distinta.

¿A dónde va Cataluña?

No lo sé, no lo sabe nadie. De momento hay una operación puesta en marcha, que yo creo que no va a conducir  a donde los que la han iniciado quieren que lleguen, porque desde mi punto de vista no creo que Cataluña tenga fuerza suficiente para independizarse. Lo que sí tiene es fuerza para hacer muy difícil la gobernabilidad del Estado.

¿Podemos puede gobernar?

¿Por qué no? Si tiene apoyo suficiente podrá gobernar. Ahora mismo se está convirtiendo en un partido con posibilidades de gobernar, es toda la impresión que da, pero tendrá que materializarse. Como no tenemos ningún antecedente de Podemos pues no podremos saber qué es lo que podría pasar. En principio, parece ser que está adquiriendo toda la consistencia de lo que sería un partido de gobierno.

¿Cree que es el momento de que el PSOE redefina su espacio?

Eso no depende del PSOE. Nadie redefine su espacio. Todo partido político, y más un partido de gobierno, pretende ocupar el mayor espacio posible. No tiene un espacio propio, o más bien podríamos decir que tiene un mínimo. Pero después con eso no puede llegar a ser un partido de gobierno, tiene que ir mucho más allá de lo que conocemos como un producto seguro. Pero eso no solo depende de él, depende de él y de los demás. El PSOE se encuentra en una situación muy complicada porque el conflicto territorial  que existe en Cataluña le afecta mucho y lo está debilitando. Y como consecuencia de este debilitamiento, no sólo en Cataluña sino en el resto del Estado, el espacio que se deja libre lo ocupa otra gente. Por lo que el PSOE está intentando resituarse para maximizar sus opciones, pero la verdad es que lo tiene muy complicado

¿Es necesario reformar la Constitución para ir de las autonomías al Federalismo?

Reformar la Constitución es necesario para todo ya. Debería haberse reformado hace muchos años. Y, obviamente, lo que hay que solucionar es el problema territorial y el Estado de autonomía. Yo creo que España ya no tiene posibilidad de mantenerse como forma de Estado en la sociedad española y en consecuencia habría que cambiar a un Estado federal. España acabará siendo un Estado federal, pero no sé cuando.

« España es uno de los sitios de Europa que más esperanza puede generar, en el sentido de cambiar un poco el tablero de juego »`

Guanyem (Ganemos en español), es una organización asamblearia que nace en Barcelona con la intención de ofrecer una alternativa política y luchar por mejorar la situación de los ciudadanos. El movimiento surgió, emergió y tuvo tanto apoyo que decidieron seguir evolucionando hasta plantearse la candidatura a las elecciones municipales de Barcelona 2015. Joan Subirats, uno de sus portavoces, atendió al equipo de Círculo Polar y nos habló de Guaynem, de sus intereses y proyectos.

                                                                                                                                                                                                                                         Por Teresa Galán y Cristina Legros

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¿Qué es Guanyem?
Es una plataforma ciudadana, que surge en junio de 2014 por la iniciativa de un conjunto de personas no vinculadas con partidos políticos y que tiene una trayectoria en movimientos sociales. Pero también tienen trayectoria en otros movimientos como asociaciones de vecinos, el sector académico, la defensa de la sanidad pública o en temas de ecología como el agua o la energía. Ese conjunto de personas que llegan a ser casi 600 se cuestionan la situación política, de decadencia general y deteriorada en la que nos encontramos. Es por ello que nos planteamos intentar recuperar las instituciones, empezando por las que tenemos más cerca. La hipótesis sería ver si somos capaces de construir un marco en el que mucha gente se pudiera unir a nosotros y socavar a los partidos políticos más cercanos, para construir una candidatura común e intentar ganar en Barcelona en las próximas elecciones municipales de mayo de 2015. Nos presentamos el 6 de junio de este año para saber si teníamos apoyo suficiente para continuar con el movimiento. Pusimos como meta recoger 30.000 firmas antes del 16 de septiembre y un mes antes ya lo habíamos conseguido. Una vez pasado esto, comenzamos a plantear la hipótesis de la candidatura, esto quiere decir, hablar con partidos políticos y ver qué elementos de control de salario no funcionan en el sistema político. Y poco a poco vamos avanzando.

¿Os reducís sólo a Cataluña o tenéis perspectivas de ampliar el espacio geográfico?
Al comienzo sólo era Barcelona ciudad. Lo que pasa es que sabíamos que si éramos capaces de hacerlo bien acabaría teniendo repercusión, porque Barcelona no es una ciudad cualquiera, sino que suscita mucha atención tanto en el resto de Cataluña como en Europa. Y así ha sido, propagando el movimiento Guanyem por otras ciudades como Badalona, Hospitalet, etc.Y luego el movimiento se ha trasladado a otro lugares fuera de Cataluña, como Málaga y Madrid. De hecho, quizás sean los que están más avanzados actualmente. También estamos en Zaragoza, donde hay plataformas muy construidas. Nuestra relación no es de franquicia, no es que nosotros impulsemos los movimientos en otros lugares; la gente que está en una situación parecida a la nuestra han compartido el diagnóstico, se han organizado entre ellos para presentarse a la municipales en los distintos sitios que he nombrado anteriormente.

¿Sois independentistas?
Bueno, en nuestra organización hay de todo. En lo que sí estamos de acuerdo totalmente es en la necesidad de que Cataluña pueda tener y pueda decidir. Pero dentro hay gente que opina que Cataluña debería seguir en España de una forma distinta a la de ahora, una forma más federal; otros que son independentistas, e incluso tenemos anarquistas, gente que está en contra del Estado y a favor de la independencia.

Sois eclécticos, ¿no?
En el sentido de que lo que nos une no es una plataforma que haya surgido alrededor del tema de la independencia, sino que se ha construido alrededor del tema de la desigualdad, de la corrupción política, de la falta de transparencia, de la necesidad de regenerar la democracia y de hacer una participación directa. Por lo tanto, esto ha convocado a gente que está interesada en estos temas pero no forzosamente tiene que estar de acuerdos con otros.

Por ubicaros ideológicamente, ¿os encontráis a la izquierda del PS?
Hombre, cuando nos han preguntado con qué partido nos sentíamos más identificados, no hemos incluido a los partidos del régimen. Los partidos del régimen en Cataluña son el Partido Popular, Convergencia i Unió, y el Partido Socialista. En cambio, sí que nos hemos puesto en contacto y estamos negociando el código ético con Iniciativa per Cataluña, IU, Podemos, Equo, con el partido X y también con las CUP. Pero con los demás hay muy buena sintonía, estamos avanzando.

¿El régimen del 78 ha periclitado ya?
Las bases ideológicas fundacionales del régimen, yo creo que sí.

En ese nuevo modelo, en ese régimen constituyente, ¿las autonomías cambiarían por un Estado Federal?
Como mínimo. Hemos de pensar que actualmente el tema de la crisis para muchos de nosotros se ha convertido en un cambio de época, porque muchas cosas están cambiando, y muy deprisa, y tienen que ver con el cambio tecnológico. Y por mucho que insistan los políticos en que ya vemos la luz al final del túnel, nosotros no vemos que cuando vayamos a salir del túnel el paisaje vaya a ser el mismo, sino uno muy distinto, y por tanto no podemos volver hacia atrás. Ante esto, las Comunidades Autónomas y el sistema de autonomías ha funcionado bien durante unos cuantos años, ahora gente del PP quiere recentralizar, quiere darle más poder al Estado, y nosotros no estamos de acuerdo con esto. Estamos a favor de repensar las cosas y ver que estamos en una época en la que somos interdependientes, pero donde cada uno tiene que escoger un poco sus interdependencias y los puntos en común. El sistema federal está pensado para esto, el Federalismo está pensado para articular cosas que son diversas. Ahora hay gente que entre nosotros piensa que eso ya llega tarde. Por lo tanto estamos en una situación entre el Federalismo y la Confederación, como ideas dentro de Europa. No nos gusta esta Europa, pero pensamos que es necesario una relación con ella.

¿Habéis iniciado ya algún tipo de contacto con Podemos e IU sobre una posible coalición, aunque sea coyuntural, para las próximas elecciones?
Sí, sí, totalmente. Llevamos meses hablando con ellos. De hecho, nuestra intención es tener antes de Navidad el acuerdo con Podemos, Equo, Iniciativa, Procés Constituent, etc. Con todos estos partidos —los más importantes en número son Podemos e Iniciativa—, hemos pactado las bases y ellos han aportado a la redacción lo que para nosotros era un tema básico: el código ético, la limitación del número de mandatos, salarios, evitar las puertas giratorias… Hemos avanzado muchísimo, yo creo que antes de Navidad tendremos un acuerdo, y así podremos plantear ya la candidatura para las elecciones municipales de manera conjunta.

¿Izquierda Unida está dispuesta a diluirse un poco en Podemos, Guanyem… o quiere mantener su marca de fábrica?
En el caso de Barcelona, que es donde conozco un poco más el tema, yo creo que hay muy buena disposición a mantenerse ellos como partido, pero a afrontar, incluso a nivel de marca, las elecciones de manera conjunta. Yo no creo que se deba hablar de disolución, sino más bien de confluencia, alrededor de un programa conjunto, de unas listas abiertas que se tendrán que elegir con la gente. Toda esta operación no tendría visos de credibilidad si no partiera de una gran generosidad, de que todos nos damos cuenta de que las cosas no pueden seguir igual, pero para esto, conviene que los partidos que llevan más tiempo, o los nuevos como Podemos, entiendan que esto es un proceso. De hecho, sabemos que Podemos ha renunciado a presentarse a las elecciones municipales, por lo tanto en ese sentido, está totalmente de acuerdo con nosotros en articular cosas conjuntas.

¿Lo de Podemos es una estrategia para concentrar todo para las Generales?
Si tú creas un partido en el mes de marzo, y en mayo tienes un millón doscientos mil votos, cinco diputados europeos, y las elecciones hoy te dan casi como primer partido, el vértigo que tienes que tener como dirigente de esta formación tiene que ser increíble. Si además, has de pensar en presentar candidaturas para los 8000 municipios de España, entonces ya es alucinante. Yo creo que hacen muy bien en ir con cuidado, presentarse a las autonómicas y a las generales.

¿Piensa que acabaríais fagocitados por Podemos o que cada uno conservaría su independencia o su personalidad?
Desde mi punto de vista, lo mejor sería que Podemos intentara no fagocitar a nadie. Una de las lecciones que hemos aprendido del régimen del 78 y de su deriva es que no es para nada conveniente crear estructuras de partido que acaben incorporando toda la gran fuerza de los movimientos sociales. El dia después de que ganemos Barcelona, si es que ganamos la alcaldía, esperamos que los movimientos sociales nos atosiguen como lo hacen con los partidos ganadores anteriormente; es decir, no se gana lo que queremos ganar solamente desde las instituciones, sino también desde la calle, y por lo tanto, creo que sería muy negativo que cualquier formación política intentara fagocitar a nadie, y entra dentro de nuestro ADN intentar evitar esa lógica.

Danos un análisis prospectivo de lo que va a ocurrir.
Yo creo que estamos ante un cambio de una gran profundidad en España, en todos los órdenes, porque esto no hay quien lo aguante. Entonces creo que probablemente España es uno de los sitios de Europa que más esperanza puede generar, en el sentido de cambiar un poco el tablero de juego. Y esto se puede dar en todo el Estado: con las elecciones generales, Podemos, el PSOE replanteando el artículo 35 de la Constitución…por tanto, los cambios, aquello que empezó en el 11M está teniendo efecto, a nivel de Estado, y esperemos que a nivel de Comunidades Autónomas y municipios. Yo veo que este año 2015 va a ser un año, en este sentido, muy significativo.

« Los populistas han sido hábiles, han sintonizado con la desesperación de muchas personas, que encuentra en el mensaje populista una posible salida »

En el programa de la semana pasada tratamos el auge del populismo en la política actual. En Europa, y ahora en España, los partidos de corte populista están tomando relevancia, especialmente los ultraderechistas. Nos pusimos en contacto con el Profesor Cesáreo Rodríguez Aguilera, Catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Barcelona y muy especializado en los movimientos políticos en Europa. En sus respuestas ha hecho una buena diferenciación entre euroescepticismo y populismo, términos que pueden difuminarse en algunos rasgos, sobre todo por las ideas de salida de la UE que regentan los partidos de extrema derecha y además nos ha hablado de las causas del auge del populismo y de la democracia sacrificada en pos de la integración.

  Realizado por Teresa Galán

 ¿Qué es el populismo? ¿Cuáles son sus causas?                                           Populismo es una de las palabras más controvertidas en Ciencia Política, porque admite multitud de significados. A pesar de todo hay un consenso entre especialistas para acotar el fenómeno. El populismo es más un estilo de hacer política que una ideología cerrada, y hay populismos de muchos tipos, históricamente fueron muy relevantes los populismos latinoamericanos: Perón en Argentina, Getulio Vargas en Brasil, Cárdenas en México…En América Latina el populismo tuvo y sigue teniendo un significado progresista. En cambio en Europa, tiene una significación fundamentalmente reaccionaria; es verdad que también hay movimientos populistas de inspiración izquierdistas, pero en su inmensa mayoría está protagonizado por partidos de derecha radical.

¿A qué se debe su auge actual?                                                                                           Para resumir, yo diría que el populismo, centrándonos en el caso europeo, crece fundamentalmente por tres causas: en primer lugar exalta a los nuestros, a la gente corriente frente al sistema, los poderosos, los burócratas de Bruselas; por tanto hay una exaltación ultranacionalista. En segundo lugar, el rechazo de los foráneos, de ese peligro que viene de fuera, de la invasión, que nos traen delincuencia, enfermedades, etc., hay un rechazo xenófobo de los extranjeros, fundamentalmente de los extracomunitarios; y en tercer lugar hay una denuncia a la clase política tradicional, donde todos los partidos tradicionales son unos corruptos, manipuladores, engañan, roban y solo van a lo suyo. Por tanto, el populismo descansa en esta contraposición de “el pueblo es bueno y las élites, unas mafias corruptas que nos roban y nos oprimen” y tiene enemigos muy fáciles de identificar: Bruselas, las élites, los poderosos, etc. Preconiza recetas muy sencillas, donde se ve una solución en la salida del euro, incluso de la Unión Europea, expulsión de los inmigrantes, y de la clase política convencional.

¿Cree que los partidos populistas ofrecen una solución real a los problemas del pueblo español?                                                                                                                     En absoluto. Los populistas dicen lo que mucha gente quiere escuchar, pero después no ofrecen nada, venden humo. El populismo puede tener un discurso que, de entrada, resulte interesante y llamativo, pero si lees la letra pequeña ves que detrás no hay nada, es decir, son consignas fáciles, retóricas, demagógicas, pero sin concreción posible. Es verdad que con los métodos tradicionales se avanza más despacio, pero se puede avanzar; mientras tanto, las recetas populistas son muy llamativas, sugerentes pero inconsistentes, por la falta de precisión y de realismo. Ahora se está discutiendo en España sobre si Podemos, la formación que lidera Pablo Iglesias, podría encarnar un populismo a la española. Yo creo que en Podemos sí que hay algunos elementos populistas, como el discurso por ejemplo, pero parece que está intentando hacer unos esfuerzos por presentar un programa más realista, o al menos dicen que están en ello. Pero es cierto que algunas viejas referencias, como puede ser la actitud reverencial y acrítica hacia el Chavismo, es algo que a mi juicio deberían abandonar cuanto antes, pues nos muestra que sí está el tic populista en esta formación. Habrá que esperar a que acaben sus asambleas  y ver si su programa es aplicable o si es pura retórica.

Se habla de una banalización del concepto  de “populismo” ¿Cuáles son las diferencias entre los partidos populistas y los que no lo son pero se incluyen dentro del mismo saco?                                                                                                       Es cierto que el término populista se ha banalizado, los medios de comunicación en general utilizan un concepto no académico, no científico de populismo, y en este sentido el rótulo sirve para todo. Hay que decir que entre los partidos del sistema, los del bloque central que dominan la escena europea (Partido Popular Europeo, Socialista Europeo y la Alianza de los Demócratas y Liberales Europeos), todo lo que no concuerde con sus intereses es populismo. Yo creo que algunas críticas a la Unión Europea son perfectamente legítimas, es más, son necesarias. Pero hay críticas constructivas, que defienden otra Europa y críticas destructivas, protagonizadas fundamentalmente por la derecha radical, que defiende una salida de la UE o renegociar las políticas de ésta para nacionalizarse y así rebajar el poder de Bruselas. No se deben amalgamar todas las críticas a Europa bajo el cómodo rótulo de euroescepticismo.

¿En qué se diferencian el populismo de derechas del de izquierdas?                      Los partidos de la llamada izquierda radical, por ejemplo, a excepción del Comunismo Ortodoxo que puede considerarse incluso “eurófoba”, quieren otra Europa, y están a favor de la integración europea, aunque critican el modo que se está siguiendo. Por tanto, creo que conviene matizar los términos populismo y euroescepticismo. Dentro de las derechas radicales, los partidos más virulentamente antieuropeistas, suelen ser los de origen neofascistas, Aurora Dorada (Grecia), Jobbik (Hungría) y en cierto modo también el Frente Nacional francés. Pero en cambio hay otros que más pragmáticamente  pueden adaptarse a una Unión Europea meramente económica, como es el caso de la Liga Norte Italiana o el Partido de la Gran Rumanía, que son partidos que saben que sus países no pueden salir de la UE pero sí defienden una renacionalización de políticas.

Entonces las diferencias también están en partidos de una misma ideología…       Sí, porque unos preconizan la salida, otros la destrucción y otros mantenerse dentro pero con algunas reformas. En el campo de las izquierdas radicales básicamente hay dos actitudes: abandonar el euro, más que la UE, aunque hay algún caso como el Partido Comunista Griego que sí defiende la salida de Grecia de la Unión, pero esto es una actitud muy minoritaria; en cambio, la mayoría de partidos de esta familia como Die Linke en Alemania o Izquierda Unida en España, defienden el principio de la integración europea pero con más sensibilización social y más democracia. Por lo que sí hay diferencias entre los llamados partidos populistas, que a veces es un rótulo fácil, que simplifica y no aclara mucho. E igual pasa con el término euroescepticismo. Por tanto, estos dos fenómenos existen, pero deben delimitarse con mucha más precisión.

Es un hecho que ideas que antes eran defendidas por los movimientos antiglobalización más radicales, ahora son compartidas por un grueso de los votantes, ¿se debe esto a una concienciación del pueblo sobre los problemas que se pueden suceder, por ejemplo, de la llamada Troika, a un mayor conocimiento de causa?                                                                                                                                  Yo creo que se debe sobre todo a la crisis económica y al modo que han tenido las autoridades comunitarias de afrontarla. Desde 2008 se están aplicando a ultranza recetas de austeridad ortodoxa que han provocado una tremenda división entre el norte y el sur de Europa, cada vez hay más perdedores y menos ganadores, y esto es lo que ha originado un fortísimo descontento social hacia la llamada Troika, que no existe en los tratados comunitarios y que está formada por  la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y una institución extraeuropea, como es el FMI y que se está entrometiendo en políticas nacionales (pensiones, reforma del mercado laboral, salarios, etc.), algo asombroso. Por tanto, estamos sacrificando la democracia, y se están imponiendo medidas económicas durísimas al sur y al este de Europa que lógicamente han generado protestas. Cuando una parte de la población está descontenta, busca una respuesta política, y los populistas se la dan. Entonces, han sido hábiles en ese sentido, aunque en mi opinión su respuesta sea errónea, cubren un hueco, han sintonizado con la desesperación de muchas personas, que encuentran en el mensaje populista una posible salida. Por tanto, lo que me preocupa es que el grueso de la protesta esté canalizado, no por fuerzas progresistas que quieren otra Europa, sino por fuerzas que son claramente antieuropeistas, y que además tienen una mentalidad ultranacionalista y  muy reaccionaria. Para mí, el verdadero problema está ahí.

¿Están incidiendo los populismos en los partidos políticos tradicionales?                Lo que no se debe hacer es, primero, mantener las políticas de  la Troika de forma inflexible, y en segundo lugar, comprar una parte del programa de ultraderecha, que es lo que fuerzas moderadas están haciendo. Por ejemplo, si la ultraderecha crece haciendo políticas antiinmigración, restrinjamos la inmigración; si crece porque una parte de la población no está de acuerdo con la ley de Libertad de Movimientos, pues restrinjamos el espacio Schengen. Es una barbaridad en dos sentidos: porque representa un paso atrás en las enormes conquistas europeas y porque entre el original y la fotocopia, la gente se quedará siempre  con el original, y por ejemplo, si estás a favor de las políticas contra los inmigrantes no vas a votar a la derecha, vas a votar a la ultraderecha. Es un disparate, y no tiene sentido que las fuerzas moderadas, desde el centroderecha hasta los socialdemócratas, intenten competir y emular a los populistas, para comerles el terreno, porque lo que van a conseguir es legitimar programas regresivos y además no van a competir electoralmente con los auténticos.

Si hacemos un símil, ¿es el populismo la prensa amarilla del entramado político?, con quizás titulares atractivos y contenido de poca calidad…                                 Pues sí, me parece una buena metáfora, el populismo sería la forma banal de hacer política, la forma sensacionalista, superficial, así es. Es una muy buena definición, me quedo con esa comparación.

Igualdad ante la ley, separación de poderes, decisiones del pueblo… son algunas de las bases democráticas. Dada la situación actual, ¿cómo redefiniría la democracia?                                                                                                                        La democracia está muy asociada a los Estados nacionales, entonces lo difícil es construir una democracia supranacional. La democracia descansa, a mi juicio, en dos grandes patas: el principio de mayoría, que correlativamente implica el respeto escrupuloso por las minorías, porque no hay democracia sin oposición; y en segundo lugar, no hay democracia sin Estado de Derecho. La tercera pata es la solidaridad, hemos de recuperar lo mejor que había dado de sí la integración europea, el conocido como el famoso modelo europeo, esa enorme conquista de los treinta años gloriosos del crecimiento europeo, del 45 al 75; el Estado del Bienestar que actualmente se está recortando, es lo que hay que recuperar. Por tanto, yo definiría la democracia en el sentido linconliano, en el sentido del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, con respeto a los derechos de las minorías, a la división de poderes del Estado de Derecho y con solidaridad social. Lo difícil es trasponer todo esto a nivel europeo; la UE, como órgano con identidad supranacional, padece un déficit democrático que no está resuelto. Tiene una arquitectura institucional incomprensible para los ciudadanos, unos procesos muy complejos y oscuros, y la ciudadanía está muy poco involucrada en asuntos europeos, como se confirma por ejemplo, con el enorme abstencionismo en las elecciones europeas.

Y para terminar, ¿está entrando Europa en una nueva era populista?                           Me temo que en gran parte sí, no veo que de momento los partidos del establishment, los convencionales, se hagan una crítica menos limitada, y mientras que no se cambie el rumbo no soy muy optimista. Por tanto, creo que la Unión Europea debería rectificar sus políticas económicas y debe perder el miedo al debate y a la confrontación. Hacer más política en el Parlamento Europeo y menos tecnocracia, para que el ciudadano vea más alternativas. El pluralismo es riquísimo y es lo que a la Unión Europea le hace falta.