« Vi entre los escombros una muñeca de mi sobrina y pensé lo peor »

 

El 11 de diciembre de 1987 la banda terrorista ETA hizo explotar un coche bomba en un cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza. En el atentado murieron 11 personas, de las cuales 5 eran niños y los adultos ninguno había cumplido 40 años; además, hubo 88 heridos. Nuestro invitado de esta tarde, Francisco José Alcaraz, tenía familia en ese cuartel: un hermano de 17 y dos sobrinas gemelas de 3 años, que murieron casi al instante, ya que la bomba estalló junto a la ventana de su dormitorio. 

(« Ninguna de las víctimas mortales del atentado contra la casa cuartel de Zaragoza había cumplido los 40. Las gemelas Miriam y Esther Barrera Alcaraz, de tres años, su tío Pedro Ángel Alcaraz Martos, de 17; el guardia civil José Julián Pino Arriero, de 39; su esposa María del Carmen Fernández Muñoz, de 38, y su hija Silvia Pino Fernández, de siete; el cabo José Ballarín Gavá, de 31, y su hija Silvia Ballarín Gay, de seis; el guardia civil Emilio Capilla Tocado, de 39, su esposa María Dolores Franco Muñoz, de 36, y su hija Rocío Capilla Franco, de 14. El resultado no debió satisfacer lo suficiente a los asesinos de ETA ya que ese mismo día el guardia civil José Luis Gómez Solís era asesinado a tiros en Soraluze (Gipuzkoa) y el policía nacional Rafael Ribas resultaba herido de gravedad al explotar en sus manos una carta bomba en Basauri (Bizkaia). Fuente: Diario « El País »). 

 

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