Emprendedores en Radio Alma

RADIO ALMA

Todos los Viernes de 17:00h a 18:00h Sintonizanos en 101.9 FM
Conoce a nuestro Equipo

Educación para la Emprendeduría II

¿Qué quiere decir educar para la emprendeduría?

En primer término, educar para la emprendeduría tiene como objetivo dotar a los estudiantes de las capacidades necesarias para ser creadores y no simples piezas intercambiables. En ocasiones parece que muchos profesores ven la educación como el simple proceso de transferencia de información, lo que puede dar lugar a individuos con amplia cultura general  pero no estimula la resolución creativa de problemas.

La auténtica educación no imparte clases que conducen a un conocimiento llano y factual sino que deja un poso de sabiduría  que permite integrar los diferentes tipos de conocimiento y orientarlos a una mejor resolución de problemas. Una orientación práctica de toda enseñanza es fundamental.

El énfasis que nuestros sistemas educativos europeos han venido poniendo en la enseñanza de ciencias y matemáticas no puede hacerse a costa de la formación en artes, humanidades y estudios sociales puesto que son estas disciplinas las que promueven el pensamiento crítico y creativo.

Se podría argumentar que en la era de la información y tecnologías de la información en que nos encontramos, los educadores deberían preocuparse menos por ofrecer información (dado que de todas formas los estudiantes pueden conseguir ellos mismos a través de medios electrónicos) y más por estimular la curiosidad y ansia de conocimiento que les conducirá a buscar esa información de manera autónoma. Esta concepción de educación activa es también participativa porque implica al estudiante de manera directa en su desarrollo personal y en la consecución de sus objetivos, preparándole para dar respuesta a los retos que nuestras sociedades presentan hoy en dia.

En segundo lugar, la educación orientada a la emprendeduría debe conceder mayor importancia a la interacción social, clave para cualquier emprendedor de éxito, lo que evidentemente no se consigue en los esquemas tradicionales de clases de 50 minutos escuchando el monólogo del profesor y tomando notas. Los sistemas de educación más avanzados han adoptado modelos en los que la clase gira en torno al estudiante, al que se anima a interactuar con sus compañeros y  trabajar en equipo. Estamos aqui ante una verdadera revolución de los pilares educativos, que sitúa en el mismo nivel de importancia contenido y proceso de aprendizaje, ya sea dentro o fuera del aula.

El profesor del futuro no será un simple transmisor de conocimientos sino que a su competencia técnica deberá sumarle capacidades de “facilitador” en el sentido de inculcar a sus alumnos pasión por el conocimiento, la curiosidad de querer ir más lejos y de implicarse en el camino que su vocación exija.

En tercer lugar, la educación para la emprendeduría enseñará a probar, experimentar, medir y tomar riesgos. La toma de riesgos está asociada a la figura del emprendedor tanto como la innovación, motivación o capacidad de trabajo. Estos  aspectos no se aprenden en ningún manual, solo pueden interiorizarse mediante un entorno favorable a la experimentación de nuevas ideas y un enfoque educativo libre del proteccionismo que tiende a crear trabajadores anónimos e intercambiables.

Si queremos un desarrollo económico inclusivo y sostenible, debemos empezar por prestar atención a nuestro sistema educativo. Tal y como eduquemos a nuestros jóvenes será la economía del mañana, teniendo en mente que el objetivo optimo de la nueva generación no es es ganar un salario sino ser capaz de crear riqueza, actividades con alto valor añadido que revierten en toda una sociedad.

Irene del Olmo

 

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*