María Luz Higuera llegó a Bélgica con 12 años, cuando su padre, minero, recaló en las minas de Charleroi a finales de los cincuenta. Desde los años sesenta vive en Bruselas, donde ha dedicado parte de su vida a ayudar a los demás. Como catequista en una parroquia de St Gilles, siempre ha favorecido el contacto de los niños de diferentes orígenes. Como hablante de francés y de neerlandés, ha podido ayudar a otros emigrantes a completar sus papeles y acudir a las instituciones. Ella nos cuenta su historia.
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