Conmemoramos este 8 de marzo hablando de fútbol femenino con Broussailles Bruxelles

Cuando Paula llegó a Bruselas se dio cuenta de que no existía un equipo de fútbol informal, feminista e inclusivo, así que decidió crearlo con otras dos amigas. «No encontrábamos el espacio para practicar y nos dimos cuenta de que hacía falta generarlo, mientras que para los hombres está todo lleno. Hay mucha oferta», señala. Marta, que se unió al proyecto poco después, añade que, a pesar de contar con un buen presupuesto gracias a una beca que les había concedido el gobierno belga, «las posibilidades de alquilar el terreno fueron muy difíciles». «Acabamos jugando los domingos en un horario que nadie quería. Esto demuestra que los horarios mejores están reservados para las ligas masculinas», defiende.

Ambas pertenecen a Broussailles Bruxelles, una liga local que definen como inclusiva y acogedora. Consideran que, más allá de la competición, el deporte de equipo abre espacios de integración y apoyo necesarios para cambiar la representación y el lugar de las mujeres y el colectivo LGTBI. «Gracias al fútbol se crean amistades y se intercambian consejos, entre otras cosas. Como inmigrantes, nos dimos cuenta de que es muy importante encontrar personas que te puedan ayudar a hacer más ligera la integración», afirma Paula. Por su parte, Marta destaca la importancia de la inclusión en «colectivos que no tienen cabida en todos los contextos», como el feminista y el LGTBI. «Es importante sentirte completamente integrada y concocer gente con la que compartas valores e intereses», añade.

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