FUSE podría cerrar sus puertas definitivamente si no se aprueba su recurso el próximo 25 de enero

Hoy se cumple una semana desde que FUSE, el mítico club tecno de Bruselas, cerró sus puertas. La discoteca tomó esta drástica decisión tras recibir una orden de la Administración Regional de Medioambiente en la que se le instaba a reproducir música a un máximo de 95 dB y a cerrar a las dos de la madrugada.

Según expresó la discoteca en un comunicado, estas demandas imposibilitaban el desarrollo de su trabajo y calificó de “imposible” abrir un club en las circunstancias exigidas. Por este motivo, ha emitido un recurso contra la decisión de Medioambiente. La respuesta de la administración se espera el próximo miércoles 25 de enero.

El inicio de esta orden se remonta a las quejas de un vecino que compró el edificio contiguo hace 12 años con el objetivo de alquilar las viviendas. Según el ciudadano, los problemas de contaminación acústica comenzaron cuando el club derribó las paredes para hacer una ampliación. Defiende que desde entonces el ruido aumentó considerablemente por lo que los inquilinos abandonaban el lugar.   

Por su parte, FUSE llevó a cabo varios trabajos de aislamiento e incluso se ofreció a comprar el inmueble pero el vecino se negó argumentando que era un “soborno”.

Tras este cierre, ciudadanos y personas del mundo de la política han expresado su malestar. La lluvia de críticas hacia el vecino ha sido incesante y ha recibido incluso amenazas. En declaraciones a varios medios belgas, el propietario del edificio ha expresado que no pretendía que el club cerrara sino que solo pedía que se “respetara la ley y se aislaran las paredes”. También critica a FUSE porque, según dice, no ha querido comprar los materiales para realizar esta obra.

Esta es la primera vez en los 29 años de historia de la discoteca tecno que el local permanece cerrado.

 

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